Obra Gráfica de Israel de la Peña

Esta magnífica obra de Alfonso Zapico, inmersa en el contexto de la Revolución de Asturias de 1934, nos transporta a un Oviedo resonante de pasión y lucha. El reloj del Ayuntamiento, un emblema de la ciudad, se eleva sobre la escena, marcando no sólo la hora sino también el ritmo de un episodio crítico en la historia española. Los edificios, con sus ventanas que semejan ojos testigos, se alzan imponentes y parecen escuchar los gritos de la multitud, absorbidos en el clamor de la justicia y la libertad.

La arquitectura tradicional de la plaza se convierte en el escenario de una narrativa visual desgarradora y cargada de emoción. Las onomatopeyas “BANG” estallan en el ambiente, no como meros adornos, sino como manifestaciones gráficas de la violencia y el fervor revolucionario. Las palabras de los personajes flotan en el aire, desde exhortaciones valientes hasta desesperadas llamadas al orden y la solidaridad, cada una capturando la esencia de un pueblo en un punto de inflexión.

Los trazos con los que Zapico define a la multitud transmiten una tensión palpable, con figuras que, aunque contenidas en la bidimensionalidad del papel, parecen a punto de irrumpir en el espacio del espectador, llevando consigo el eco de sus demandas y su espíritu indomable. La ausencia de color no merma la vivacidad de la escena; al contrario, la paleta de grises dota a la lámina de una atemporalidad y un dramatismo que subrayan la universalidad del mensaje: la lucha por la dignidad es eterna y conoce de muchos rostros y voces.

En su conjunto, la obra es un canto a la resiliencia, un poema visual que celebra el coraje colectivo y la determinación de aquellos que se atreven a desafiar el statu quo. Zapico, con su arte, no solo documenta un momento histórico, sino que también ofrece un testimonio de la condición humana, de su capacidad para enfrentar la adversidad con esperanza y hermandad. Esta lámina es, sin duda, un homenaje a la ciudad de Oviedo y a sus habitantes, cuyas historias se entretejen en el gran tapiz de la memoria colectiva.

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Alfonso Zapico, Tomo 2, Pág.207,

Detalles del producto:

  • Título: Tomo 2, Pág.207
  • Autor: Alfonso Zapico
  • Dimensiones: 43×30 o 30x21cm
  • Serie limitada de 50 unidades
  • Técnica de impresión: Giclée
  • Tintas pigmentadas: Ultrachrome Pro12
  • Soporte: Papel Fine Art William Turne de Hahnemühle
  • 310 g/m²,
  • 100% algodón
  • Blanco, sin blanqueadores ópticos
  • Superficie muy finamente texturizada
  • Estructura de fieltro pronunciada y sutil
  • Sin ácidos y sin lignina
  • Conforme a la norma ISO 9706, calidad museística para máxima resistencia al envejecimiento
  • Certificado de Autenticidad holográfico numerado y firmado por el Autor.

Esta magnífica obra de Alfonso Zapico, inmersa en el contexto de la Revolución de Asturias de 1934, nos transporta a un Oviedo resonante de pasión y lucha. El reloj del Ayuntamiento, un emblema de la ciudad, se eleva sobre la escena, marcando no sólo la hora sino también el ritmo de un episodio crítico en la historia española. Los edificios, con sus ventanas que semejan ojos testigos, se alzan imponentes y parecen escuchar los gritos de la multitud, absorbidos en el clamor de la justicia y la libertad.

Como maestro de la narrativa gráfica, Zapico teje complejidades emocionales en lienzos que capturan tanto la imaginación como el intelecto Alfonso Zapico es un verdadero caleidoscopio de talento. Nacido en la entrañable Blimea, Asturias, Zapico trazó su camino entre pinceles y plumas, desde la Escuela de Artes de Oviedo hasta la prestigiosa ENSAD de París. Pero no es solo en los salones de clases donde su genio se ha desplegado: su arte ha embellecido campañas publicitarias y páginas de prensa, y sus ilustraciones han traspasado fronteras, encontrando hogar tanto en España como en Francia.

Fue en tierras galas donde Zapico marcó su entrada al mundo de la narrativa gráfica, con “La guerra del profesor Bertenev”, un relato ambientado en los escenarios bélicos de la guerra de Crimea. No tardó en regresar a sus raíces españolas para presentar “Café Budapest”, entrelazando las líneas de su tinta con la complejidad del conflicto palestino-israelí. Pero sería su encuentro con el titán literario James Joyce lo que lo catapultaría al estrellato del cómic, al recibir el prestigioso Premio Nacional de Cómic en España por “James Joyce, el hombre de Dublín”, seguido de un íntimo diario de viaje, “La ruta Joyce”.

Residente de Angulema, una meca para los creadores de cómic, Zapico continuó su odisea creativa con “El otro mar”. Luego, con “Le chant des Asturies”, nos sumergió en un viaje a través de los grises de la memoria histórica asturiana, antes de desenterrar los ecos de la historia vasca en “Los que tienden puentes”, inspirado en el encuentro entre Eduardo Madina y Fermín Muguruza.

Pero su compromiso con las artes va más allá de la creación personal; como profesor de español y mentor, Zapico ha sembrado la semilla del cómic en la Academia Poitiers, guiando a estudiantes y colegas por los senderos de la narrativa gráfica.

Y si bien su talento ha florecido en el terreno del cómic, su arte no se ha limitado a las viñetas. Su labor como ilustrador se ha extendido a colaboraciones con “La Nueva España” y otras publicaciones, sin mencionar su contribución a la antología “Un buen hombre”. Su fascinación por las vidas que han marcado la historia no solo se reflejó en su obra sobre Joyce, sino también en la concesión de la beca Angulema, que le permitió residir en la Maison des auteurs y dar vida a “Dublinés”.

Además de su pasión por la enseñanza, Zapico ha compartido su talento a través de proyectos educativos en Asturias y Francia, y ha unido fuerzas con Aitana Castaño para dar vida a obras como “Los niños de humo”, “Carboneras” y “Rastros de ceniza”, cada una de ellas una ventana a realidades distintas y profundas.

Ilustrador principal de la revista “Librújula”, Zapico sigue siendo un faro de inspiración, demostrando que el arte es un puente entre culturas, memorias y corazones. Con cada trazo, Alfonso Zapico no solo dibuja historias, sino que teje la historia misma, una viñeta a la vez.

 

Papel William Turner

190 · 310 g/m² · 100 % algodón · blanco · genuino papel de fabricación con molde cilíndrico

El papel William Turner de Hahnemühle, un papel artístico creado mediante el proceso clásico de formación en tambor, está diseñado con una capa optimizada para la impresión giclée destinada a obras de arte de alta calidad. Este papel, elaborado a partir de algodón y libre de agentes blanqueadores ópticos, se distingue por su notable textura y sensación táctil única. Su distintiva marca de prensado en molde cilíndrico aporta una sutil y pronunciada tridimensionalidad, enriqueciendo las fotografías y las reproducciones de arte con una profundidad impresionante. La capa superior mate de impresión giclée asegura resultados sobresalientes, con una reproducción de colores y detalles excepcional, contrastes llamativos y un negro intenso. Además, el papel William Turner es resistente al ácido y a la lignina, cumpliendo con los estándares más exigentes de durabilidad. Su textura y estructura superficiales le otorgan un carácter artístico distintivo a las impresiones giclée y a las reproducciones de arte.

 

Técnica de impresión Giclèe

La impresión giclée es un tipo de impresión digital de alta calidad utilizada principalmente en el campo de la arte y el fotografía. Se realiza mediante un proceso de impresión de inyección de tinta sobre papel o tela, utilizando tintas pigmentadas de alta calidad y una impresora especialmente diseñada para producir imágenes con una gran gama de colores y una gran calidad de imagen. La impresión giclée es conocida por su durabilidad y fidelidad de color, lo que la hace ideal para la reproducción de obras de arte y fotografías de alta calidad.

Tintas Utilizadas.

Las tintas pigmentadas Epson UltraChrome son un conjunto de tintas de alta calidad utilizadas en impresión artística. Estas tintas están formuladas con pigmentos ultra finos y utilizan una tecnología avanzada de mezcla de colores para producir imágenes de alta calidad con una amplia gama de colores y una gran fidelidad de color. Además, las tintas UltraChrome tienen una alta resistencia al envejecimiento y a la luz, lo que las hace ideales para aplicaciones en las que se necesita una gran durabilidad y fidelidad de color a largo plazo. Las tintas UltraChrome K3 Pro 12 se utilizan comúnmente en impresoras giclée de alta calidad y en la producción de reproducciones de alta calidad de obras de arte y fotografías para museos y galerías.

Una impresión artistística realizada por:

52,00 78,00  IVA Incluido.

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